ANÁLISIS DE LOS COMPROMISOS DE MÉXICO FRENTE A LA AGROBIODIVERSIDAD EN EL SISTEMA AGROALIMENTARIO

Históricamente, la agrobiodiversidad ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la agricultura y constituye una pieza clave para la sostenibilidad del sistema agroalimentario. Sin embargo, en la actualidad los recursos fitogenéticos, zoogenéticos y acuáticos presentan múltiples amenazas; se ha incrementado la pérdida polinizadores así como la biodiversidad en suelos agrícolas y parientes silvestres. A esto se suma la pérdida de los conocimientos sobre el uso y manejo de la agrobiodiversidad que se han trasmitido de manera intergeneracional por siglos.

Algunos factores que destacan en la acelerada pérdida de la agrobiodiversidad son los siguientes:

a) el crecimiento poblacional, b) la urbanización, c) el cambio climático, d) los desastres naturales, e) las plagas y enfermedades, f) las especies invasoras, g) los cambios en el uso de agua y tierra, h) la contaminación, i) la sobreexplotación, j) la agricultura industrial basada en la uniformidad genética, así como la homogenización mundial de las dietas. México se destaca a nivel global por ser uno de los países con mayor riqueza biocultural. Las sinergias entre los aspectos biológicos y los aspectos culturales han dado como resultado que el país sea uno de los centros mundiales de origen, domesticación y diversificación de especies de uso agrícola. La conservación de esta agrobiodiversidad está vinculada a las poblaciones rurales y a los conocimientos tradicionales que se han heredado de generación en generación.

En el territorio nacional hay una gran diversidad de plantas, animales y microorganismos cultivados y silvestres con altos valores nutricionales; a pesar de esta riqueza, actualmente existe una doble carga de malnutrición en el país: el 55,5 % de los hogares presentan inseguridad alimentaria (26%, moderada y severa, y 32,9 %, leve); el 39,1 % de la población mayor de 20 años tiene sobrepeso, y el 36,1 %, obesidad según la INEGI.

El cambio de dietas es una de las causas de altos índices de obesidad en el país Actualmente, la obesidad y el sobrepeso se han convertido en problemas de salud pública, lo que origina grandes pérdidas económicas y obstaculiza algunos ejes del desarrollo del país.

En el mundo el cambio en la agrobiodiversidad incidirá en la sostenibilidad del sistema alimentario y la agricultura. Por ende, se requieren estrategias para conservar y promover el uso sostenible en estos sistemas. Sin embargo, el conocimiento sobre la agrobiodiversidad, especialmente metodologías para identificar el estado actual, las acciones que realizan los países para su conservación y uso sostenible, así como los compromisos políticos y legislativos, han sido poco estudiados y están atomizados en múltiples campos de investigación.

Ante este vacío de información, en la Declaración de Delhi sobre la Agrobiodiversidad celebrada en 2016 se insistió en la necesidad de crear una metodología con el fin de monitorear la agrobiodiversidad desde un enfoque holístico.

De esta manera, surge el índice de agrobiodiversidad (IAB), basado en principios teóricos y científicos sólidos, que mide la biodiversidad agrícola a nivel nacional en los sistemas agrícolas, alimenticios y de recursos genéticos. Además, mide tres aspectos en cada sistema:

1) los compromisos que cada país ha generado para mejorar y conservar la agrobiodiversidad,

2) las acciones que se han desarrollado

3) el estado actual de la agrobiodiversidad para uso actual y futuro.

En este contexto, el objetivo de esta investigación fue medir y analizar los compromisos adquiridos por México para mejorar la agrobiodiversidad en los sistemas agrícolas, alimentarios y de recursos genéticos, mediante el uso de un sistema semiautomatizado de minería de texto como herramienta principal.

Esta investigación se llevo acabo bajo los siguientes métodos:

La medición de los compromisos se basa en el IAB, metodología creada por Bioversity International. Este índice se desarrolló con un enfoque de análisis multicriterio en toma de decisiones o análisis de

decisión multicriterio (MCDA, por sus siglas en inglés), con técnicas de agregación que puedan ser de fácil comprensión por un público no experto, por tomadores de decisiones y por su utilidad en la medición de procesos de sostenibilidad.

Este es un índice compuesto que mide compromisos, acciones y estados respecto a tres dimensiones relacionadas con la agrobiodiversidad:

a) dietas saludables y mercados
b) agricultura sostenible
c) recursos genéticos para uso actual y futuro.

Esta investigación se centró específicamente en analizar los compromisos, para lo cual se midieron tres indicadores, cada uno de ellos correspondiente a las dimensiones abordadas. Se usaron 21 variables, cada una compuesta por uno o varios grupos de palabras, y cada grupo compuesto por un número determinado de palabras. Cada indicador cuenta con variables específicas y una variable general; estas últimas poseen mayor cantidad de grupos y palabras clave.

Tabla 1.Indicadores y variables para medir compromisos.

IndicadorCódigos de las variablesGrupos de palabrasNúmero de palabras clave

Nivel de compromiso para mejorar el consumo de agrobiodiversidad en dietas saludables y mercados.

C01-Dietas diversificadas

C02-Mercados diversificados

C03-Diversidad funcional

C04-Dietas saludables y sostenibles (variable general)

C05-Diversidad de especies

C06-Diversidad varietal

3

10


2

40



1


1

11

35


5

75



1


2

Nivel de compromiso para mejorar la producción y el mantenimiento de la agrobiodiversidad para una agricultura sostenible.

C07-Diversidad de cultivos

C08-Diversidad funcional

C09-Diversidad de ganado

C10-Sistemas de cultivos mixtos

C11-Diversidad de especies

C12-Producción agrícola sostenible (variable general)

C13-Diversidad varietal

5


2

1


10


1


58



1

15


3

5


20


2


116



2

Nivel de compromiso para mejorar la gestión de los recursos genéticos de la agrobiodiversidad para las opciones de uso actuales y futuras.

C14-Conservación ex situ

C15-Diversidad funcional

C16-Diversidad genética

C17-Conservación de recursos genéticos para opciones de uso futuro 59 104 (variable general)

C18-Conservación in situ

C19-Diversidad de semillas

C20-Diversidad de especies

C21-Diversidad varietal

3

1

19

59




1

10


1


1

6

1

40

104




2

14


1


2

Fuente: elaboración propia con base en Bioversity International.

Para analizar el marco político y legislativo e identificar los compromisos respecto a la agrobiodiversidad, se usó minería de texto. Primero se seleccionaron los documentos de repositorios internacionales recomendados por la metodología, principalmente FAOLEX y Global Database on the Implementation of Nutrition Action (GINA por sus siglas en inglés); posteriormente, la búsqueda se amplió con publicaciones del Diario Oficial de la Federación (DOF). Se usaron 136 documentos, todos vigentes y de acceso público, correspondientes a seis categorías, que van desde leyes generales (Leyes Federales, Leyes Nacionales) hasta políticas públicas gubernamentales (Programas, Lineamientos de operación, Normas Nacionales y Estrategias). Todos los documentos se convirtieron en archivo de texto.

Se seleccionaron las palabras clave y se tomaron como base las sugeridas en el IAB, cuya metodología sugiere 302 términos; sin embargo, en esta investigación se incluyeron 160 términos más. La lista original está en inglés, por lo que en el proceso de traducción fue necesario incluir nuevos términos, principalmente sinónimos y siglas que son usados en los documentos del sistema legislativo y político de México.

Con estos insumos, se desarrolló un código usando librerías de Natural Language Processing (NLP, por sus siglas en inglés) en Python. Con este código, se extrajeron los párrafos que contenían las palabras clave, las cuales fueron evaluadas de forma manual.

Cada una de estas recibió un puntaje de acuerdo con el nivel de compromiso como se muestra en la siguiente tabla:


Clasificación

Definición

Puntaje

No aplica

El término de búsqueda se produce
al referirse a un cuerpo o documento
externo.
0

Mención

La palabra clave forma parte de una
descripción de compromiso, pero
no hay información de estrategia u
objetivos.
1

Estrategia

La palabra clave forma parte de una
descripción de compromiso y está
relacionada con una estrategia.
2

Objetivo

La palabra clave es parte de una
descripción de compromiso y está
relacionada con un objetivo específico
en porcentaje y tiempo.
3

Fuente: Bioversity International (2018)

Para calcular el puntaje para cada variable, se tomó el valor máximo de las palabras clave que la componen. Eso significa que, si una variable tiene once términos de búsqueda y cinco de esos términos obtuvieron un puntaje de 1, dos términos un puntaje de 1, y cuatro términos un puntaje de 3, el puntaje final de esta variable será el 3.

En la ecuación 1, se determina el puntaje del indicador y en la ecuación 2 Índice de Compromisos en Agrobiodiversidad (ICA) la puntación general de compromisos.

M1/3*100+M2/3*100+ [...] + Mn/3*100=X1
X= (x1+x2+x3)/3

En la ecuación 1, x1 representa el indicador individual; X es la suma de los tres indicadores; n es el número de variables en el indicador; Mn es la puntuación máxima registrada en la enésima variable específica.

Tanto los indicadores como el índice de compromisos en agrobiodiversidad están basados en una escala de 0 a 100. Estos se clasificaron en terciles es decir : nivel de compromisos bajo, medio y alto. Para el análisis de la primera parte de la metodología, se incluyó una prueba de frecuencia para determinar la ocurrencia en los textos usados. Asimismo, se realizó una prueba de ji cuadrado para probar si cada palabra es igualmente común. Para estos análisis se usó el programa R.

En la segunda parte de la metodología, se hizo un análisis de riesgo-resiliencia, en el que se determinó cómo el grado de compromisos de los países frente al uso manejo y conservación de la agrobiodiversidad incide en seis riesgos. Cada indicador está relacionado con riesgos específicos y el puntaje obtenido por el indicador en la primera parte de la metodología se asigna a los riesgos con los que están relacionados.

Como se muestra en la siguiente tabla:

IndicadoresDesnutriciónCambio ClimáticoDegradación del sueloPlagas y enfermedadesPérdida de biodiversidadCliclo de Pobreza

Nivel de compromiso para mejorar el consumo de agrobiodiversidad en dietas saludables y mercados
XX

Nivel de compromiso para mejorar la producción
y el mantenimiento de la agrobiodiversidad para una agricultura sostenible
XXXXX

Nivel de compromiso para mejorar la gestión de los recursos genéticos de la agrobiodiversidad
XXXXXX

Fuente: Elaboración propia

El nivel general de riesgo se obtuvo al calcular el promedio ponderado y la escala de riesgo se dividió en bajo, moderado y alto, con las cifras equiparables a los niveles de compromiso: a mayor nivel de riesgo, menor resiliencia y viceversa.

Obteniendo como resultados que: El índice de compromisos en agrobiodiversidad fue medio (48,6/100). De los 136 documentos usados, el 73,5 % (100) resultaron ser útiles para el análisis, lo que significa que al menos una palabra clave fue encontrada y el puntaje fue entre 1 y 3. De los 462 términos de búsqueda, 163 (35,28 %) fueron encontrados en alguno de los grupos de documentos. Se extrajeron y evaluaron 8.115 párrafos. La ocurrencia de las palabras tiene un rango muy amplio, desde una aparición a 818 apariciones.


Pilar

·2

Grados de libertad

Valor p

Sistema agrícola

1.897

57

< 2,2e-16

Sistema alimentario

21.084

49

< 2,2e-16

Sistema de recursos genéticos

5.638,3

45

< 2,2e-16

Todos los pilares

49.193

153

< 2,2e-16

Fuente: Elaboración propia

La prueba ji cuadrado mostró que todos los datos son dependientes (tabla 4). El nivel de compromiso respecto al indicador dietas saludables y mercados sostenibles es medio (50/100). Ninguna de las palabras clave de la variable C06 (diversidad varietal) fue hallada en el grupo de documentos. Las variables C01 (dietas diversificadas) y C03 (diversidad funcional) obtuvieron un nivel de compromiso bajo; las palabras clave solo se mencionan, pero no hacen alusión a objetivos o estrategias. Las variables C02 (mercados diversificados) y C05 (diversidad de especies) se encuentran en un nivel medio; en los documentos se encontraron los términos asociados a estrategias. La variable general C04 (dietas saludables y sostenibles) está asociada con un nivel alto de compromiso como se muestra en la siguiente imagen:

Nivel de compromiso en relación a la agrodiversidad y dietas saludables Fuente: Elaboración propia.

El nivel de compromiso para el uso y conservación de la agrobiodiversidad en los sistemas agrícolas es medio (38/100). Las variables C08 (diversidad funcional) y C09 (diversidad de ganado) no se encontraron en los textos analizados. La variable C11 (diversidad de especies) se encontró en los documentos, pero no asociada a compromisos. Las variables C07 (diversidad de cultivos) y C10 (sistemas de cultivos mixtos) están asociadas a objetivos y a un nivel de compromiso medio, mientras la variable general C12 (producción agrícola sostenible) se encontró asociada a un nivel de compromiso alto, donde las estrategias planteadas son específicas y están asociadas a porcentajes y tiempos específicos de cumplimiento como se muestra en la siguiente grafica:

Nivel de compromiso en relación a la agrodiversidad y agricultura sostenible Fuente: Elaboración propia.

El nivel de compromiso de los recursos genéticos de uso actual y futuro (que incluye el sistema de semillas) es medio, con un puntaje de 54 en una escala de 0 a 100. Ninguno de los grupos de palabras o palabras claves fueron hallados en la variable C19 (diversidad de semillas). Las variables diversidad varietal y funcional, aunque circulan en el discurso de las políticas, no están en función del cumplimiento de objetivos o estrategias. Las variables diversidad de especies, conservación de la diversidad ‘in situ’ y conservación de la diversidad ‘ex situ’ tienen un nivel de compromiso medio, mientras que para las variables conservación de recursos y diversidad genéticos se encontraron compromisos específicos como se muestra en la siguiente grafica:

Fuente: Elaboración propia.

Análisis de riesgos y resiliencia relacionados con el índice de compromisos en agrobiodiversidad.

A nivel nacional, se encontró un nivel de riesgo moderado (49/100), relacionado con niveles medios de compromiso sobre uso, conservación y manejo de la agrobiodiversidad lo cual se observa a continuación :

El rol de la agrobiodiversidad en las dietas saludables y sostenibles de méxico

Las altas cifras de malnutrición en el país se han convertido en un problema social, económico y de salud pública. Se encontró que hay un mayor interés a nivel nacional por crear políticas públicas que incluyan compromisos específicos para mitigar esta situación. En la Constitución Nacional se ha incorporado de manera explícita la alimentación como un derecho humano y se han generado a nivel nacional políticas públicas para la alimentación y la nutrición.

Aunque durante muchas décadas se han desarrollado políticas alimentarias en el país, el problema de inseguridad alimentaria y malnutrición sigue vigente. Algunos Autores como Lopez y Gallardo indican que esto se debe, entre otras cosas, a que no hay políticas de Estado ni dependencias nacionales exclusivas dedicadas a afrontar el problema, lo que provoca esfuerzos temporales y aislados que terminan en un desperdicio de recursos.

Dos de las principales apuestas en la última década para mejorar y para hacer frente a la epidemia nacional de obesidad y sobrepeso se han enfocado en la creación de impuestos a bebidas azucaradas y productos con alto contenido calórico, que según algunas evidencias han demostrado poca contribución al problema que pretenden enfrentar.

Por otro lado, se espera que las modificaciones a la Norma Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010, sobre el etiquetado frontal y que entraron en vigor en octubre de hace 3 años, tengan un mayor impacto en la salud de los mexicanos.

En el actual Gobierno (sexenio 2018-2024) se han impulsado políticas que pretenden aportar a la seguridad alimentaria del país. Con la creación del organismo descentralizado de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), se establecen compromisos nacionales como “promover la producción, acopio, abasto, distribución, suministro, industrialización y comercialización de alimentos saludables básicos”.

Asimismo, se incorporaron 17 nuevos productos a la canasta básica alimentaria, algunos de ellos con alto contenido nutricional como garbanzos, chícharos, cacahuate, ajonjolí y chía, con el objetivo de proveer alimentos nutritivos a la población más vulnerable.

También se está implementando el programa Agromercados sociales y sostenibles, cuyo objetivo se centra en promover la comercialización de productos locales a través de “la aplicación de incentivos a la comercialización, inversión en infraestructura de almacenamiento y organización de los pequeños y medianos productores de las regiones y entidades federativas con problemas de comercialización”.

Sin embargo, la agrobiodiversidad (diversidad de especies, diversidad varietal) aún no se vincula como posible solución a los problemas de malnutrición del país, y no se evidencian compromisos políticos sólidos, aunque el país cuenta con una alta diversidad de animales, plantas y hongos con contenido nutricional alto y diverso, que podrían mejorar la seguridad alimentaria en el país

A nivel mundial y nacional, existen pocos estudios que analicen los compromisos establecidos en las leyes y políticas para mejorar el consumo de la agrobiodiversidad para lograr dietas saludables. El índice de agrobiodiversidad desarrollado por Bioversity International es pionero en abordar este aspecto como parte de sus indicadores. De diez países en los que se investigó este indicador, se identificó un nivel de compromiso medio (46/100). De estos, algunos países en vías de desarrollo como Etiopía mostraron altos niveles de compromiso; por el contrario, países desarrollados como Italia (22/100), China (44/100) y Australia (22/100) demostraron tener compromisos por debajo de la media. De los diez países, seis mostraron un nivel de compromiso medio (50/100), el mismo resultado de México.

La pandemia a la que nos enfrentamos en el 2020 y que duro al menos año y medio como una situación latente en la mayor parte de México y el mundo y que fue provocada por el virus COVID-19 ha generado un gran impacto en México. La mayoría de las muertes causadas por el virus están asociadas a comorbilidades relacionadas con enfermedades causadas en gran parte por malos hábitos alimenticios. Por lo tanto, resulta urgente establecer compromisos y acciones más contundentes a nivel nacional, regional y local para mejorar las dietas saludables en la población mexicana, teniendo en cuenta la agrobiodiversidad y las múltiples opciones de especies nutritivas presentes en el país.

La agrobiodiversidad y las múltiples lógicas del sistema agrícola nacional

De los tres indicadores que se midieron en esta investigación, los compromisos para mejorar la agrobiodiversidad en los sistemas agrícolas obtuvieron las puntuaciones más bajas. Esto se debe principalmente a las múltiples lógicas bajo las cuales se desarrolla la agricultura en México. Por un lado, están las grandes superficies de monocultivos; aunque estos sistemas tienen una producción relativamente alta, no favorece la agrobiodiversidad y, por el contrario, tienden a homogenizar los agroecosistemas y el paisaje . Por otro lado, están las unidades agrícolas a menor escala, basados principalmente en la subsistencia del hogar; en estos sistemas se privilegia la diversidad de especies y el conocimiento local.

Al ser uno de los centros de la “revolución verde”, México ha privilegiado en sus políticas el desarrollo de una industria agrícola que acapara grandes cantidades de recursos; además, las políticas agrícolas tienen limitantes como exclusión, inequidad y poca focalización.

Sin embargo, algunas de las políticas actuales han establecido compromisos fuertes para el desarrollo de sistemas agrícolas diversificados que incluyen los policultivos, los sistemas agroforestales y la Milpa Intercalada con Árboles Frutales. En contraste, uno de los aspectos más inviabilizados en los compromisos de políticas públicas es la conservación y sostenibilidad de recursos zoogenéticos, aunque el país cuenta con un gran potencial en animales criollos con fines agropecuarios. Las políticas para el sector ganadero se han enfocado en el aumento de la producción y, en los últimos dos años, en un sistema de garantía del precio de la leche.

El estudio realizado por Bioversity International en diez países mostró que, en general, no se han establecido compromisos sólidos para la conservación y uso sostenible de la agrobiodiversidad en el sistema agrícola. En países considerados potencias agrícolas como Estados Unidos (29/100) y China (38/100), los compromisos son más bajos que la media; este también es el caso de México.

La agrobiodiversidad en el sistema de recursos genéticos

De los tres indicadores que se evaluaron, los compromisos sobre uso, manejo y conservación de la agrobiodiversidad en los sistemas de recursos genéticos fueron los más altos. Algunas de las políticas que contribuyen a este indicador son pioneras en Latinoamérica, como la reciente Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, donde se establecen compromisos para conservar el maíz como patrimonio biológico y cultural de la nación.

Otras políticas actuales que contribuyen a este nivel en los compromisos son la Estrategia Nacional sobre biodiversidad y la Estrategia Mexicana de conservación vegetal. También hay un aporte considerable de los compromisos establecidos en tratados internacionales, como el Convenio de Diversidad Biológica y el Protocolo de Nagoya.

Sin embargo, hay aspectos que dificultan compromisos sólidos en la conservación de recursos genéticos relacionados con la agricultura. Quizás el más evidente es la falta de continuidad en políticas y programas enfocados en la agrobiodiversidad. El caso más notable fue la no continuidad del Sistema Nacional de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (Sinarefi) y de la Red Temática

Mexicana de Recursos Fitogenéticos (Remefi). Estas estrategias se enfocaban en la investigación transdiciplinaria, conservación in situ y ex situ, aprovechamiento sostenible y desarrollo de capacidades. Aunque fueron dos estrategias innovadoras e hicieron un gran aporte científico y técnico a la conservación de la agrobiodiversidad del país, la falta de recursos para el desarrollo de actividades y los cambios de administración del gobierno no han permitido un proceso sólido a largo plazo.

Un aspecto particular en el país es la diversidad de instituciones responsables de los recursos genéticos relacionados con la agrobiodiversidad. El Sinarefi fue una iniciativa desarrollada por el Sistema Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS). En la Remefi participaron múltiples instituciones, cuya iniciativa estuvo a cargo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); no obstante, en la actualidad se desarrolla en el país el proyecto “Agrobiodiversidad mexicana”, a cargo de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). Aunque este factor puede ser una ventaja para alianzas interinstitucionales que aprovechen los recursos económicos y el capital humano interdisciplinar, aún no se consolidan esas alianzas.

Al nivel internacional, las investigaciones actuales han demostrado que los países que son centros de domesticación y diversificación tienden a adquirir compromisos más sólidos en relación con sus recursos genéticos, ya que dependen de estos en gran medida para su seguridad alimentaria y forman parte de su patrimonio biocultural.

Riesgos frente a un marco de políticas públicas laxo

Los resultados de esta investigación muestran que la ausencia de compromisos sólidos en los tres sistemas que se analizaron puede influir en el aumento de riesgos tal como se observo en la ultima tabla, en cuyo contexto la agrobiodiversidad juega un doble rol: por un lado, se verá afectada considerablemente, pero, por otro, a la vez tiene el potencial de contribuir en la resiliencia del sector agroalimentario. A continuación, se discuten los dos principales riesgos del sistema agroalimentario en relación con la falta de compromisos políticos sólidos con respecto a la agrobiodiversidad.

El sector agrícola en México está altamente expuesto al cambio climático. Uno de los mayores impactos serán los cambios en patrones de lluvia e intensificación de periodos secos, lo que tiene un gran impacto en el país, ya que más del 80 % de los productores nacionales dependen de las lluvias y no cuentan con sistemas de riego. La agrobiodiversidad del país es un factor determinante para generar resiliencia ante el cambio climático, principalmente para los pequeños y medianos productores. Un ejemplo son las más de 50 razas de maíz que hay en el país, pues este germoplasma representa opciones de adaptación y es la base para generar nuevas variedades adaptadas a condiciones climáticas cambiantes; lo mismo ocurre con el frijol.

Uno de los mayores riesgos es el aumento de la malnutrición. Aunque en el país se hacen esfuerzos en cada Gobierno para mejorar las condiciones de seguridad alimentaria del país, aún no se reconoce la importancia de su diversidad agrícola para hacer frente a los problemas de malnutrición. Algunas de las propuestas para mitigar esta situación son promover las cadenas cortas agroalimentarias y promover los mercados agrícolas locales, como estrategias para la recuperación de especies subutilizadas que están desapareciendo de los campos agrícolas y de las dietas actuales. Sin embargo, se requieren políticas mucho más contundentes para afrontar estos retos.

Aportes y limitaciones de herramientas semiautomatizadas para el análisis de políticas en el sector agroalimentario

A pesar de las múltiples ventajas que ofrecen las técnicas semiautomatizadas de minería de texto, aún no se usan con mucha frecuencia para el análisis de políticas públicas. Sin embargo, existen ejemplos a nivel mundial sobre el uso de estas técnicas para la formulación de políticas. En la política económica y en el análisis de políticas regionales. En lo referente al análisis de políticas en el sector agrícola y alimentario, la investigación desarrollada por Juventia y colaboradores en el 2019 es pionera al analizar de forma sistémica compromisos de políticas nacionales sobre el uso, manejo y conservación de la agrobiodiversidad. La metodología de las autoras a la vez se basó en el índice de agrobiodiversidad desarrollado por Bioversity International.

La metodología ha demostrado ser eficiente, especialmente al abordar cientos de documentos en varios idiomas y al tener una escala objetiva de medición. Sin embargo, se considera pertinente tener en cuenta los siguientes aspectos para obtener resultados más precisos. En primer lugar, es necesario considerar los tipos de documentos que se analizan; por ejemplo, si se analizan únicamente leyes nacionales, es probable que no se obtenga una escala alta en el nivel de compromisos, lo que se debe a que las leyes no son tan específicas y suelen derivarse en políticas públicas y programas para su desarrollo. Por ello, se recomienda analizar documentos de las estrategias nacionales, ya que en estos suelen establecerse metas a corto, mediano y largo plazo.

En segundo lugar, es necesario hacer ajustes a la lista de palabras, ya que esto determina en gran medida el éxito de la investigación. Se recomienda hacer un análisis previo de la jerga usada en las leyes y políticas que se estudian, y usar la mayor cantidad de sinónimos posibles. En los documentos de políticas se suelen usar muchas siglas, para hacer la lectura menos tediosa y repetitiva, por lo que se recomienda incluir estas siglas en la lista de palabras.

Finalmente, la metodología que se planteó para el desarrollo de esta investigación es emergente, pero sus fundamentos teóricos y técnicos la configuran como una buena opción para el análisis de políticas en múltiples disciplinas.

En conclusión aunque México es una potencia mundial en agrobiodiversidad, los resultados de los compromisos establecidos en políticas públicas para su uso y conservación no son sólidos.

Esto se debe a la conjugación de varios factores: la visión a corto plazo, con que son concebidas las políticas públicas que impide la continuidad de programas y apuestas exitosos; la relación de la agrobiodiversidad con la agricultura, con la biodiversidad y con aspectos culturales no está a cargo de una institución específica, aunque esta situación podría representar un opción de sinergias para la creación de compromisos fuertes y duraderos; además, históricamente ha habido desarticulación institucional. Ante un marco de políticas laxo, el país pierde opciones de resiliencia y sostenibilidad en el sistema agroalimentario.

Análisis de diferentes tipos de agricultura para la conceptualización de una nueva ruralidad en el norte de México

Pocos estados han sido tan vulnerables al cambio climático como Chihuahua, ubicado en la latitud de los grandes desiertos del mundo. Pocos estados han aprovechado tan poco los beneficios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en agricultura como Chihuahua, ya que tiene muy pocas ventajas en comparación con las agriculturas estadounidense o canadiense.

A pesar de ello, en lo que va del siglo, el sector agropecuario y forestal de esta entidad norteña han desplegado un dinamismo en algunos sentidos incluso superior al de la industria maquiladora de exportación, sector en la que es líder nacional en empleo: entre 2003 y 2020 el valor en pesos corrientes de la producción del sector agropecuario y forestal creció en 420%, mientras que el producto interno bruto (PIB) global del estado aumentó en un 301% y el del sector manufacturero, en un 377%.

En efecto, Chihuahua es el primer productor nacional de alfalfa, maíz amarillo, manzana, nuez, algodón, chile verde y avena forrajera, y cuarto lugar en producción de leche y gran productor de carne y primer exportador de ganado en pie. Anualmente produce 15 millones de toneladas de productos agrícolas.

En 2021, en valor de la producción agrícola ocupó el 5o lugar nacional, después de Michoacán, Jalisco, Sinaloa y Sonora. Produce además 1.200 millones de litros de leche y 86.000 toneladas de carne en canal y es el principal exportador de ganado en pie.

El valor de su producción es cercano a los 70.000 millones de pesos anuales. Sin embargo, ese gigante productivo, esa potencia agropecuaria y exportadora a nivel nacional se mueve con pies de arena. Uno de esos pies lo constituyen las enormes brechas que se han ampliado entre los diversos tipos de agricultura, de temporal o de riego; entre las diversas regiones del estado; entre los diferentes estratos de productores; entre las mismas unidades productivas, entre las poblaciones de las diversas identidades étnicas o culturales; y entre el acceso a la tecnología (sistemas de riego por goteo computarizados en unas regiones y barbecho con barra en otras). En la actualidad se está generando una enorme brecha entre las generaciones actuales y las venideras en lo que se refiere a la disponibilidad de recursos naturales.

Precisamente el otro pie de arena es la sustentabilidad de los recursos naturales.

La expansión productiva del sector agropecuario y forestal en Chihuahua ha sido a costa de una gran depredación del agua superficial, tanto para riego agrícola como para enviarla a otras entidades y a los Estados Unidos; de los mantos acuíferos, para expandir la frontera agrícola, sobre todo al desierto y establecer cultivos de alta demanda hídrica; de los pastizales, por la sobrecarga de ganado; de los bosques, sobre todo por la explotación ilegal practicada por el crimen organizado, y de las actividades minera y turística, también grandes consumidoras de agua.

Todo esto con una causalidad circular con el cambio climático: a mayor intensidad de este, mayor uso intensivo del agua y del suelo; a mayor uso intensivo de estos, más severidad del cambio climático.

Este dinamismo productivo, esta desigualdad multiforme, esta devastación de los recursos naturales es solo uno de los rasgos que caracteriza la ruralidad del Chihuahua actual porque el mundo rural norteño está siendo atravesado por todo un cúmulo de dinámicas,

contradicciones, imposiciones, estrategias de sobrevivencia y de resistencia de los diferentes actores que ahí viven, conviven y se enfrentan: apertura de cientos de miles hectáreas al cultivo con riego de pozos profundos por parte de colonos menonitas; instalación de empresas mineras, mayormente canadienses, en gran parte del territorio estatal; penetración del narcotráfico, no solo territorial y cultivador de enervantes, sino como explotador de bosques y controlador de comunidades; desplazamientos forzados de poblaciones enteras por efectos de este y también del cambio climático, acaparamiento y renta de tierras; emigración a los Estados Unidos e incremento de las remesas para mejorar las condiciones de vida y de producción de quienes se quedan; políticas públicas que han generado más desigualdad y concentración de la riqueza; luchas que las cuestionan.

Esta realidad enmarañada, compleja, muy contradictoria, siempre en movimiento, del campo en Chihuahua escapa a los paradigmas meramente descriptivos, evolucionistas y funcionalistas que solo consideran los procesos de modernización.

También rechazan las predeterminaciones teóricas rígidas, por ejemplo, cómo sostener la subordinación inamovible del campo ante la ciudad, cuando tres de las más grandes ciudades del estado, entre ellas la propia capital, sufren escasez de agua potable porque la absorben los cultivos comerciales de nogal, manzana o maíz amarillo. Por todo ello, es importante dar cuenta de las transformaciones complejidad de la ruralidad en Chihuahua, no solo en lo que tiene de nuevo, sino en lo que pervive de viejos esquemas rurales de relación. Pero de ninguna manera se pretende detenerse en una explicación o comprensión teórica, por completa que sea.

Debería ser de suma importancia que se pudiese proponer un esquema de políticas públicas, de programas que hagan posible construir una nueva realidad, otra ruralidad posible que reduzca las brechas y las desigualdades; que hagan que los diferentes sujetos que convergen en el medio rural tengan la posibilidad de vivir en bienestar y con dignidad a partir de su trabajo en el campo, no necesaria ni exclusivamente agrícola; que permitan superar los más vergonzosos lastres de pobreza y no acceso a los derechos básicos de la población, sobre todo de los sectores más vulnerables.

Todo esto con el propósito hecho efectivo

cotidianamente de dejar a las generaciones venideras una dotación de aguas, de bosques, de suelos, de pastos, de biodiversidad si no mejor, cuando menos no peor de la que nos dejaron a nosotros. Aunque suene utópico este propósito, el desafío es traducirlo lo más posible en cursos de acción y propuestas aterrizadas que las y los productores, las comunidades, las organizaciones productivas y los diversos órdenes de gobierno puedan llevar a cabo. Tal vez el resultado sea que este gigante se reduzca de tamaño, que su paso sea más lento, pero que no esté dislocado y sus pies sean de tierra firme y viva.

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